UNA BUENA TÉCNICA IMPORTA
Te contamos cómo conseguir resultados limpios y de aspecto profesional con menos esfuerzo:
- El perfil de un seto sano
Siempre debes recortar primero los laterales, dejando un poco más de anchura en la base que en la parte superior. Esto permite que la luz del sol llegue hasta las ramas inferiores y evita que se abran claros Por otro lado, cuando trabajas en sentido ascendente, los recortes van cayendo y no enmascaran lo que todavía te queda por cortar.
- Movimientos fluidos y regulares
Corta con movimientos largos y de barrido, sin dar “mordiscos”. Sujeta la cuchilla de modo que forme un ángulo de 10-15° con respecto a la superficie que quieres cortar. Si sostienes la cuchilla demasiado plana, solo rasgarás las hojas, mientras que si está demasiado perpendicular, le harás más heridas al seto. Cada pasada del corta setos debe superponerse unos centímetros sobre la anterior, para no dejar crestas, dejando que las cuchillas hagan su trabajo.
Primero recorta cada una de las caras, hasta formar una buena línea de encuentro. Después, haz una única pasada con decisión para conseguir un ángulo nítido. En las curvas, gira ligeramente las muñecas y muévete formando arcos cortos. Haz la curva en varias apas superpuestas mejor que en un solo barrido, que siempre es más arriesgado.
- Cuando las plantas son jóvenes
Se les debe dar forma con delicadeza, para favorecer el crecimiento. En cambio, los setos más consolidados admiten una poda más intensa. Ajusta la presión y la profundidad en función del grado de madurez de la planta. Si tu seto ha crecido de forma desigual, puede ser necesario un recorte más en profundidad. Sin embargo, hay que tener cuidado con las coníferas, ya que la mayoría no vuelve a brotar a partir de la madera vieja (excepto el tejo).